Carta Triste

Siento algo atorado en la garganta. Lo siento desde ayer, desde anteayer, ¿desde cuándo?… En sueños lo confundí con una gran flema q’ me impedía hablar, o toser, o respirar. Sé perfecto lo q’ es. Debí llorar. Llorarte hasta q’ mis propias lágrimas me baldearan. Vaciar de una vez a gotas todo este amor frustrado, añejado ya, casi putrefacto. Debí llorar y mojarme toda de caricias q’ tú me negaste. Debí empaparme de mi orgullo, hoy tan disecado.

Debí llorar pero no lo hice; y el llanto q’ no se derrama en su momento se cuaja en el corazón y taponea los sentimientos. Se infla dentro, se crece en tamaño, satura la capacidad de comprender.

Y ahí está, atorado, inmóvil. Llanto muerto q’ no seca.

Debí llorar pero no lo hice…

Me aterra ahora el día q’ salga expulsado por un motivo equivoco, arrasando con su caudal mi fortaleza, derribando mi dignidad, borrando el camino a tu recuerdo.

Quiero llorar pero no puedo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s